El año pasado tuvimos la oportunidad de surfear unos días en Jaca/Astún/Candanchú, sino recuerdo mal fue por el puente de la Purísima, y lo que si que recuerdo es que fue fatal.Falta de nieve, abundancia de piedras, ninguna posibilidad de que abrieran el snowpark, y el forfeit al mismo precio, una decepción y de las peores. No puedo dar mi opinión sobre estas estaciones pues no estaban en condiciones de ser surfeadas y no les puedo echar la culpa de la falta de nieve.
Informándonos en la ciudad, nos indicaron las pistas de esquí francesas más cercanas que teóricamente tenían más nieve. Desesperados como estabamos por surfear de verdad, íbamos a ir a cualquier otro sitio que nos ofreciese lo que buscavamos.
Descubrimos que el termino "cercano" es muy relativo para los maños, pues el día que menos kilómetros hicimos fueron 230, eso si, cada kilómetro valió la pena.
Esta breve prologo nos lleva a Gourette:
Gourette es una estación francesa en una paraje recogido de enorme belleza, el acceso no es difícil aunque la carretera se nos hizo pesada. Recuerdo que la primera imagen de la estación me impresiono, pero aun me quede más sorprendido cuando al llegar al punto más alto y tras caminar 5 min. nos pudimos asomar a un barranco y ver toda planicie de la Gália, la vista no tenia precio, estavamos al borde de los pirineos y parecía que la vista abarcase hasta las costas de Normandía (dato que dudo que sea correcto, pero la vista era tan magnífica que despertaba la imaginación). Celebramos nuestra particular victoria con unos huesitos y un traguito de coñac, que reconforta el espíritu cuando hace frío.Gourette destaca por su cantidad de pistas rojas, casi el 50%, la calidad de la nieve que encontramos aun a principios de temporada, y sus paisajes de rocas escarpadas y caídas imponentes.
Casi me alegro de que el viaje original hubiese fracasado, pues así descubrimos este incríble lugar que de otra manera dudo haber visitado.Gourette no esta lejos de otros pueblecitos franceses donde aun se practican cosas artesanales como la elaboración de quesos propios, diversos manjares relacionados con el hígado de pato y la pesca de truchas en piscifactorías controladas. Sacandole partido a la gastronomía francesa de vuelta a casa compramos unas latas de "foie" (se escribe así?), pescamos unas truchas bajo la lluvia en una casa-piscifactoría, y finalmente le compramos al abuelo más auténtico que he visto en tiempo un queso exquisito, pero que olía a mil demonios. Esa noche cenamos como campeones.
Si este año nos podemos organizar un poco los amiguetes, haremos una escapada de unos días a Gourette, que por cierto si que tiene un pequeño defecto, los baños de aguas termales estan cerrados en invierno, una lástima sin duda.