Pero la ausencia de nieve que azota los Pirineos y sume al snowboardfreak! más optimista en una desesperación angustiosa había conseguido que Masella desapareciera de la lista de estaciones por las que pasear mi tabla.
Sin embargo, justo antes de las nevadas (la desesperación atrofió mi olfato!) me decidí a engañar a otros snowboarfreaks! y nos plantamos en Masella.
Al mirar las pistas me asaltaron mil recuerdos y poco a poco vi que nada había cambiado. La gente aglutinada a la salida del telesilla, la gente aglutinada a la entrada del Jumbo, la mala visibilidad en la Tossa, los principiantes por el suelo en Coma Oriola y, sobre todo, los casi 40€ que me clavaron por el forfait.
Masella, en definitiva, es una estación familar, donde es bienvenida hasta la abueleta con su mono fucsia. Entonces...

Qué c*ñ* pinta en el Pla de Masella un tío de 4 metros en bolas!!